Para ellos, el clavo de olor posee propiedades antisépticas y además, en este país asiático se imponía como regla que a la hora de hablar con el emperador, se mordiera un clavo.
En la Edad Media, fue importado al viejo continente donde también tuvo muchos usos a pesar de que no se tenían del todo claro sus orígenes, se convirtió en una especie muy apreciada al igual que la nuez moscada y la canela.
Fueron los portugueses y los holandeses quienes se encargaron de cultivar el clavo de olor en grandes cantidades para su posterior exportación y ahora, se cultiva de forma industrial en África, Madagascar, Indonesia.
El clavo de olor se obtiene luego de recoger los brotes florales antes de que se abran y después de secarlos pero las hojas del árbol y los pedúnculos florales también se recogen y destilan para preparar el aceite esencial del clavo y el de las hojas.
Posee varias propiedades antisépticas y una de las más antiguas se relaciona con los cuidados dentales y con el dolor de una pieza dentaria ya que resulta un perfecto analgésico.
Por otro lado, el aceite de clavo siempre se ha usado ya que posee cualidades analgésicas y antiinflamatorias. Es una gran ayuda para problemas gastrointestinales, uterinos, es un antiparasitario natural ya que combate la sarna, sirve para tratar algunas dolencias uterinas, neurálgicas y sirve cono anestesiante.
El aceite de clavo de olor también resulta un remedio natural ya que es rápidamente metabolizado y secretado y es considerado un anticancerígeno.
Por otro lado, es muy empleado en la cocina sobre todo en países como la India y también se usa mucho en la comida vegetariana. El clavo de olor es uno de los ingredientes que contiene el curry, las salsas y la repostería oriental.
Al mezclarse con otros productos, forma parte de la aromaterapia y su aceite esencial se recomienda además en situaciones de cistitis, colitis, cálculos renales y como antibacteriano.
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